Enriqueta Martí emerge como la figura más enigmática del siglo XIX, con su vida entrelazada a los secretos de las calles barcelonesas; Francisco Segarra narra su legado con un estilo que mezcla crónica histórica y novela gótica, revelando cómo su audacia desafiaba las normas sociales y dejó una huella indeleble en la memoria colectiva.