Con su estilo retro y acabado blanco roto, este frigorífico de 107 l destaca por su bajo consumo energético y su diseño compacto. Incluye dos estantes ajustables, un regulador de temperatura preciso y un botellero integrado que facilita el acceso a bebidas sin sacrificar espacio interior. Su construcción ligera permite una instalación sencilla y aporta un toque clásico a cualquier cocina moderna.