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Cuando la calidad de imagen se convierte en una prioridad, encontrar el televisor perfecto no es tarea sencilla. Sony lo sabe, y con el lanzamiento del BRAVIA 5, apuesta fuerte por liderar el segmento de los televisores Mini LED en 2025. Este modelo promete una experiencia visual de altísima precisión, colores vibrantes y negros más profundos que nunca, gracias a un sistema de iluminación mejorado y una gestión del contraste realmente avanzada.
La competencia en esta gama es feroz, con marcas como Samsung, LG y TCL presentando propuestas cada vez más sofisticadas. Sin embargo, Sony ha sabido aprovechar su experiencia en procesamiento de imagen y diseño para entregar un producto que no solo destaca por su tecnología, sino también por su elegancia y construcción premium.
En esta review completa del Sony BRAVIA 5, analizaremos cada detalle que lo convierte en uno de los televisores más esperados del año: desde la calidad del panel Mini LED y el rendimiento en escenas oscuras, hasta el sonido integrado, el sistema operativo Google TV y las funciones inteligentes pensadas para cine, gaming y uso diario.
¿Realmente está a la altura de las expectativas? ¿Merece ser llamado el mejor televisor Mini LED de 2025? Vamos a descubrirlo.
Diseño inteligente y minimalista: así se siente el Sony BRAVIA 5 desde el primer vistazo
Nada más sacarlo de la caja, el Sony BRAVIA 5 deja claro que no busca llamar la atención con ornamentos innecesarios. Su propuesta estética es sobria, elegante y centrada en lo que realmente importa: ofrecer una experiencia inmersiva donde la pantalla lo es todo. En un mercado saturado de diseños que intentan destacar por sí mismos, este televisor apuesta por algo mucho más sensato: convertirse en una ventana discreta que desaparece mientras se disfruta del contenido.
La primera impresión al manipularlo es contundente. El BRAVIA 5 no solo luce bien, también transmite robustez. Su peso y densidad exigen que el desempaque se realice entre dos personas, pero esto no es una desventaja, al contrario. Habla de un producto sólido, bien construido. Al apretar sus bordes, no hay crujidos ni sensación de fragilidad. Los marcos metálicos, en un negro mate muy discreto, prácticamente se funden con la imagen cuando estás a una distancia normal de visionado. El resultado es una sensación de pantalla infinita, donde la tecnología desaparece y el contenido toma el protagonismo.
Una de las decisiones más inteligentes de Sony ha sido el sistema de patas, llamado Underlay Stand. Con un diseño metálico en forma de cuña, permite dos posiciones de montaje. En la primera, las patas se sitúan en los extremos para ofrecer máxima estabilidad y un look muy estilizado. Ideal si se cuenta con un mueble largo. Pero si el espacio es limitado —algo muy común en pisos pequeños—, se pueden montar más cerca del centro. Esto facilita ubicar el televisor incluso en mesas más compactas, sin perder estabilidad ni estética. Es un detalle que marca la diferencia en el día a día.
En cuanto al grosor, es evidente que no estamos ante un panel OLED ultradelgado. El BRAVIA 5 incorpora tecnología Mini LED, lo cual requiere un poco más de espacio para el sistema de retroiluminación. Aun así, mantiene un perfil uniforme de entre 5 y 6 centímetros. Nada exagerado. Personalmente, este tipo de diseño me resulta más limpio y estructurado que aquellos modelos que son finísimos en la parte superior y esconden una gran protuberancia en la base. Además, este grosor constante simplifica el montaje en pared: es compatible con soportes VESA 300x300 y, si se usa uno tipo slim, puede quedar bastante pegado al muro sin sobresalir demasiado.
Un extra que no pasa desapercibido es que el Sony BRAVIA 5 incluye dos mandos a distancia. Uno es moderno y minimalista, con accesos directos a las apps de streaming más utilizadas (incluida la de Sony, que sorprende con contenido gratuito como 28 días después). El otro, más tradicional, conserva la distribución clásica con teclado numérico, perfecto para quienes prefieren la experiencia de control de toda la vida, o para usuarios mayores que se sienten más cómodos con botones físicos bien definidos.
Impresionante calidad de imagen: la BRAVIA 5 deslumbra con inteligencia visual
No todos los televisores brillan igual, y desde luego, no todos saben cuándo dejar de brillar. En este equilibrio entre luz y sombra es donde el Sony BRAVIA 5 se gana el respeto incluso de los más exigentes. ¿La clave? Una combinación de tecnología Mini LED de última generación y el procesamiento de imagen más avanzado que Sony ha desarrollado hasta la fecha. El resultado es simple de describir, pero difícil de olvidar: una imagen que se ve de locos.
Para entender por qué esta tele se ve tan bien, hay que empezar por el sistema de retroiluminación. Mientras que un televisor LED convencional apenas cuenta con unas cuantas bombillas grandes detrás del panel, y uno Full Array ya sube a unas decenas distribuidas por zonas, el BRAVIA 5 juega en otra liga: miles de diminutos Mini LEDs distribuidos con precisión quirúrgica. Estos se agrupan en zonas independientes —cuya cantidad exacta Sony no revela—, pero lo importante es cómo se usan, no solo cuántos hay.
Y es justo aquí donde entra en juego la joya de la corona: el XR Backlight Master Drive, el algoritmo propio de Sony para controlar esas zonas con una precisión milimétrica. Otros televisores pueden tener muchos LEDs, sí, pero si el procesador no es lo bastante rápido o inteligente, el resultado son efectos indeseados como halos de luz, parpadeos o imágenes borrosas en escenas con mucho contraste. El BRAVIA 5, por el contrario, gestiona la iluminación de forma tan eficaz que el "blooming" se reduce al mínimo. Sigue existiendo, porque ningún televisor que no sea OLED puede eliminarlo del todo, pero hay que mirar muy de cerca y tener la sala completamente a oscuras para notarlo. En condiciones reales, es prácticamente imperceptible.
Lo que realmente sorprende es cómo este modelo maneja las escenas complejas: textos blancos sobre fondos oscuros, contraluces agresivos, imágenes en movimiento. Todo se ve con nitidez, sin fugas de luz, con un contraste profundo y natural. Y no hablamos solo de potencia bruta, sino de una interpretación inteligente de la imagen. Sony no quiere deslumbrarte con colores chillones o blancos cegadores; su intención es que veas cada detalle, incluso en las partes más brillantes de una escena. Aquí entra en juego el mapeo de tonos y la tecnología Triluminos Pro, que aporta una paleta cromática rica, sin excesos, donde las pieles humanas, el fuego, el agua o los cielos brillantes mantienen textura y realismo.
Otro punto donde el BRAVIA 5 se luce —y mucho— es en el contenido de baja calidad, algo bastante habitual en España, donde la TDT y ciertos servicios de streaming siguen emitiendo en resoluciones modestas. Gracias al procesador XR y su función Clear Image, la televisión detecta estas señales de baja resolución y las mejora notablemente. Limpia el ruido digital, corrige bordes dentados, reconstruye detalles y suaviza artefactos de compresión. Ver un telediario o un partido de fútbol en esta tele es, literalmente, otra experiencia. Es aquí donde el procesamiento marca la diferencia con otros modelos de gama alta, que simplemente escalan la imagen sin aplicar ninguna mejora real.
Ahora bien, no todo es perfecto. El panel que monta esta BRAVIA 5 es de tipo VA, lo que asegura un contraste excelente cuando se ve de frente, pero los ángulos de visión son algo limitados. Si tienes un sofá grande en forma de L y te toca una esquina, es posible que los colores pierdan fuerza y que el blooming sea más perceptible. Es un compromiso común en paneles VA, aunque Sony lo ha mitigado bastante bien.
Por último, hay que hablar de la gestión de reflejos. El acabado semimate del panel ayuda a dispersar las fuentes de luz directa, como lámparas o ventanas, pero no hace magia. Si tienes un ventanal justo frente a la tele, verás reflejos difuminados. La buena noticia es que, gracias a su alto nivel de brillo, el BRAVIA 5 se comporta estupendamente incluso en habitaciones luminosas, superando en este punto a muchos paneles OLED, que tienden a apagarse visualmente bajo mucha luz ambiental.ù

Conectividad limitada: el talón de Aquiles de la BRAVIA 5
Por muy espectacular que sea la imagen de un televisor, hay detalles que no se pueden pasar por alto, sobre todo cuando hablamos de equipos de gama alta como el Sony BRAVIA 5. Uno de esos puntos flacos —y probablemente el más evidente— está en la distribución y cantidad de puertos. En pleno 2025, donde los hogares están repletos de dispositivos, consolas de nueva generación, barras de sonido y centros multimedia, se esperaba algo más.
Vamos al grano: este modelo incluye cuatro puertos HDMI, de los cuales solo dos son HDMI 2.1, es decir, los únicos que permiten jugar a 4K a 120Hz con funciones como VRR (frecuencia de actualización variable) y ALLM (modo automático de baja latencia). El otro par son puertos HDMI 2.0, adecuados para contenidos estándar, pero insuficientes para exprimir al máximo las prestaciones de una PlayStation 5, una Xbox Series X o un PC gaming moderno.
El problema se agrava cuando se tiene en cuenta que uno de los HDMI 2.1 está reservado para eARC, es decir, para enviar audio de alta calidad a una barra de sonido o sistema de cine en casa. Y siendo sinceros, hoy en día pocos usuarios se conforman con el audio integrado de un televisor, por bueno que sea. En la práctica, esto deja solo un puerto HDMI 2.1 funcional para videojuegos de alto rendimiento.
¿Y si tienes las dos consolas de nueva generación? Pues hay que elegir, o peor aún: levantarse, desconectar y cambiar cables como en los años noventa. Esta limitación, que ya viene heredada de modelos anteriores de Sony, se debe al chipset MediaTek que la marca sigue utilizando y que, lamentablemente, impone esta restricción técnica. Y en un televisor que supera los 1.300 euros, es un punto que cuesta justificar, especialmente si miramos a la competencia. Marcas como LG o Samsung ya ofrecen cuatro puertos HDMI 2.1 en sus modelos equivalentes, lo que da mucha más libertad al usuario.
Más allá del tema de los HDMI, también encontramos dos puertos USB, uno de ellos con estándar 3.0, útil para grabaciones o discos duros externos. Además, incluye una salida óptica digital para sistemas de sonido más tradicionales y un puerto Ethernet que, para sorpresa de muchos, sigue limitado a 100 Mbps. Es un cuello de botella innecesario, aunque el Wi-Fi 6 integrado compensa esta carencia para la mayoría de usuarios.
Ahora bien, y esto hay que decirlo claro: jugar en la BRAVIA 5 es una auténtica maravilla. Basta con conectar una PS5 para que la tele la reconozca de inmediato y ajuste automáticamente el mapeado de tonos, dando lugar a unos colores vivos pero equilibrados, perfectos para títulos exigentes como God of War: Ragnarok o Red Dead Redemption 2. El input lag es bajo, la fluidez es impecable y la experiencia, simplemente, engancha.
Así que sí, la conectividad del BRAVIA 5 es mejorable —y bastante—, pero cuando se trata de jugar, cumple con nota. El problema es que, para quienes tienen más de un dispositivo de última generación, estas limitaciones pueden ser frustrantes. En un televisor tan bien diseñado y con una calidad de imagen espectacular, este detalle técnico deja un sabor agridulce.

Sonido que cumple... pero no sorprende: el punto débil habitual en los televisores planos
Aunque Sony pone especial atención en el apartado sonoro de sus televisores, la BRAVIA 5 no escapa a una realidad común en casi todos los modelos del mercado actual: el sonido, aunque correcto, no está a la altura del resto del conjunto.
Este modelo incorpora el sistema Acoustic Multi-Audio, una tecnología que intenta recrear una sensación más inmersiva sin recurrir a sistemas externos. Dado que el panel Mini LED no permite vibrarlo como en las OLED de la marca, la solución pasa por incluir dos tweeters de posicionamiento en los laterales del marco, situados estratégicamente a la altura de los oídos. A eso se suman los altavoces X-Balanced de rango completo, ubicados en la parte inferior del televisor.
¿El objetivo? Engañar al cerebro para que perciba que las voces y sonidos emergen directamente desde el centro de la pantalla. Y, en parte, lo consigue. Los diálogos suenan claros y bien definidos, especialmente gracias a la función Voice Zoom 3, impulsada por inteligencia artificial. Esta herramienta permite resaltar las voces sin amplificar el ruido de fondo, algo ideal para ver películas por la noche o para personas con dificultades auditivas.
Sin embargo, cuando se trata de graves potentes o escenas de acción, la limitación física del diseño ultraplano se nota. Las explosiones carecen de profundidad, la música suena algo hueca y no hay ese “impacto” sonoro que se espera en ciertas escenas. Una barra de sonido es casi imprescindible si se quiere disfrutar de una experiencia completa. No es un defecto exclusivo de este modelo, sino una consecuencia lógica del diseño de los televisores modernos.
Conclusión: un televisor que no solo impresiona, sino que convence
Después de probar a fondo el Sony BRAVIA 5, queda claro que estamos ante uno de los mejores televisores Mini LED del 2025. Su diseño sobrio y funcional, la calidad de imagen realmente espectacular, y un procesamiento de señal que sigue marcando la diferencia, lo posicionan como una apuesta segura para quienes buscan una experiencia visual de alto nivel en un LED TV de gama premium.
La gestión del contraste, el control del blooming, el brillo bien calibrado y los colores realistas hacen que ver cine, series o jugar a videojuegos sea un auténtico placer. Además, Dolby Vision aporta un plus en escenas oscuras y en contenidos HDR, elevando aún más la inmersión en películas y videojuegos compatibles.
En este sentido, es una opción excelente para quienes buscan un televisor de 65 pulgadas con prestaciones de alto nivel. Y aunque el sonido sigue siendo el punto débil —como en prácticamente todos los televisores planos—, se compensa fácilmente con una buena barra de sonido.
¿Tiene detalles mejorables? Sí. Especialmente en el apartado de conectividad, donde se echan en falta más puertos HDMI 2.1. Aun así, si no necesitas conectar múltiples dispositivos simultáneamente, y valoras más la calidad visual, la compatibilidad con HDR, y la integración con servicios como Sony Pictures Core, el BRAVIA 5 es una compra que difícilmente defrauda.
Y si estás comparando con otros modelos como el BRAVIA 7 o el BRAVIA 9, debes saber que esta versión encuentra un equilibrio perfecto entre prestaciones, diseño y precio.