
Cuando Apple lanza un nuevo modelo de iPhone, la atención del mundo tecnológico se concentra inevitablemente en sus detalles, innovaciones y —por supuesto— en las sensaciones que genera en los usuarios. El iPhone Air no es la excepción. De hecho, podría decirse que este dispositivo ha ido un paso más allá de lo esperado. No solo por su diseño ultra delgado, que marca un nuevo estándar dentro de la familia iPhone, sino también por lo que representa a nivel conceptual: ligereza, elegancia y un enfoque minimalista llevado al extremo.
En esta review te contaré mi experiencia real con el iPhone Air tras varios días de uso intensivo. No se trata de repetir especificaciones técnicas que puedes encontrar en cualquier ficha de producto, sino de evaluar cómo se comporta este iPhone en el día a día: su desempeño, su autonomía, la calidad de su pantalla y, por supuesto, si ese diseño tan fino compromete —o no— su resistencia y funcionalidad.
¿Estamos ante una joya tecnológica o simplemente ante una versión más estética con pocos avances reales? En las próximas líneas responderé a esa pregunta con argumentos claros, pruebas concretas y una opinión honesta. Así podrás decidir si realmente vale la pena apostar por el iPhone más delicado que Apple ha creado hasta ahora.
Diseño ultraligero que sorprende desde el primer segundo
Puede que lo primero que venga a la mente al escuchar “iPhone Air” sea su delgadez, pero en realidad, el verdadero impacto llega cuando lo sostienes por primera vez. Porque sí, es delgado —el más fino que Apple ha creado hasta ahora—, pero lo que realmente marca la diferencia es su peso. Con solo 156 gramos, este dispositivo redefine lo que entendemos por “ligereza” en un móvil de gama alta. Y si has pasado tiempo con smartphones de entre 180 y 220 gramos, notarás el cambio al instante.
Al sacarlo de la caja, lo primero que salta a la vista es su perfil minimalista, pero al tomarlo en la mano, la ligereza toma el protagonismo. Es una sensación extraña al principio, casi desconcertante, pero con el uso diario se convierte en una ventaja muy clara. Usarlo durante largas sesiones, ver contenido, jugar o simplemente navegar por redes sociales se siente mucho más cómodo. Y sí, el cuerpo se acostumbra rápido... y después es difícil volver atrás.
Lo sorprendente es que, a pesar de su finura, no transmite fragilidad. Al contrario, el iPhone Air se siente sólido, bien construido, sin puntos débiles evidentes. Apple ha hecho un excelente trabajo de compactación interna, y la elección de materiales se nota: el marco de titanio le da ese toque premium, aunque tiene un pequeño defecto estético… se ensucia con facilidad. Si eres detallista con la limpieza, lo notarás enseguida.
La trasera, por otro lado, ofrece una textura limpia y suave, que resiste bastante bien las huellas. Sin embargo, el módulo de cámaras —ubicado en lo que Apple llama “la meseta”— sí acumula marcas con facilidad, especialmente en el modelo negro. Además, este módulo no solo alberga las cámaras, sino prácticamente todos los componentes internos, salvo la batería y algunos circuitos. Su diseño escalonado genera un efecto curioso: el móvil se tambalea al dejarlo sobre una superficie plana, incluso con funda.
Hablando de ergonomía, su grosor no llega a clavarse en la mano como podría pensarse. Aunque usarlo con una sola mano sigue siendo difícil por su tamaño general, la sujeción es cómoda y no presenta problemas en uso prolongado.
En resumen, el iPhone Air combina ligereza, elegancia y solidez en un diseño que no solo se ve bien, sino que también se siente bien. Puede que no sea un diseño para todos, pero quien busque comodidad sin sacrificar calidad de construcción, aquí encontrará algo especial.
Una pantalla de alto nivel, aunque no perfecta
Apple rara vez decepciona cuando se trata de pantallas, y con el iPhone Air ha vuelto a demostrar que tiene muy claro lo que hace en este apartado. El dispositivo incorpora un panel OLED de 6,5 pulgadas, posicionándose entre el tamaño del iPhone 17 Pro y el Pro Max, lo cual le da un equilibrio interesante entre portabilidad y experiencia visual inmersiva.
La resolución alcanza un nivel intermedio con sus 1,5K, suficiente para ofrecer una densidad de 460 píxeles por pulgada. ¿Qué significa eso en el uso diario? Imágenes nítidas, texto perfectamente definido y una sensación de claridad que no deja espacio para quejas. La tecnología ProMotion también está presente, permitiendo que la tasa de refresco se adapte al contenido que estás viendo: puede llegar hasta los 120 Hz cuando se necesita fluidez máxima o bajar hasta 1 Hz cuando la pantalla no requiere movimiento constante. Esto, además de ofrecer una experiencia visual suave, contribuye al ahorro energético, algo que el iPhone Air agradece bastant
En términos de calidad visual, el panel es sobresaliente: colores intensos pero equilibrados, negros profundos gracias al OLED, y un brillo que se adapta muy bien a distintas situaciones. En exteriores llega hasta los 3.000 nits, lo que permite ver el contenido sin problema incluso bajo la luz directa del sol. En contenido HDR, alcanza picos de 1.600 nits, y el brillo estándar ronda los 1.000 nits, más que suficiente para uso en interiores.
Eso sí, tras varios minutos a plena luz y con el brillo al máximo, el terminal comienza a calentarse y el brillo baja ligeramente para proteger el sistema. Nada alarmante, pero sí es un detalle a tener en cuenta para los meses más calurosos.
Apple ha incluido una película antirreflejante para reducir brillos indeseados, pero su efecto es bastante sutil. Comparado con avances como los que hemos visto en dispositivos de Samsung, este intento se queda corto. En cambio, la capa oleófuga que protege la pantalla funciona mejor: reduce bastante la aparición de huellas, aunque no las elimina por completo.
Por último, la respuesta háptica es correcta, pero inferior a otros modelos de la marca. Si disfrutas de la vibración al escribir o al interactuar con la interfaz, puede que eches en falta esa sensación precisa y refinada de los modelos Pro. Aquí se nota que ha habido un pequeño recorte, probablemente para ajustar peso o espacio interno.
Sonido: un punto débil que no pasa desapercibido
Si hay un aspecto en el que el iPhone Air deja bastante que desear, ese es el sonido. A diferencia de la mayoría de smartphones actuales, que suelen incorporar dos altavoces para ofrecer audio estéreo —uno en la parte inferior y otro en la parte superior—, este modelo cuenta con un único altavoz, ubicado justo encima de la isla dinámica. Y sí, ese único altavoz es el encargado de todo: llamadas, música, vídeos, audios de WhatsApp, lo que sea.
El resultado es lo que te imaginas. El sonido carece de potencia y cuerpo. Al subir el volumen, es fácil notar una distorsión muy evidente, especialmente en música o vídeos con graves marcados. El audio se vuelve plano, sin profundidad ni equilibrio, y en algunos casos, directamente molesto. No hay pegada, no hay graves, y el volumen máximo tampoco es especialmente alto. En resumen: no es un móvil para disfrutar sin auriculares.
Pero lo más incómodo no es solo la calidad, sino la experiencia general. Al tener un solo canal de audio, no hay sonido estéreo real. Si giras el móvil para ver una película o jugar, el sonido sigue saliendo desde un solo punto, lo que rompe la inmersión. Es como ver una película con un solo auricular funcionando: se puede, pero pierde toda la gracia.
En llamadas, al menos, el desempeño es correcto. Se escucha con claridad y los micrófonos recogen la voz sin inconvenientes. Eso sí, si usas el altavoz en un entorno ruidoso, la cosa cambia. El audio se pierde fácilmente entre el ruido de fondo.

Rendimiento potente, pero con un talón de Aquiles térmico
El iPhone Air puede ser el iPhone más delgado hasta la fecha, pero no por eso escatima en potencia. En su interior alberga el chip Apple A19 Pro, el mismo que montan los modelos más avanzados como el iPhone 17 Pro Max, aunque con una pequeña diferencia: su GPU cuenta con un núcleo menos. ¿La consecuencia? En el uso diario, prácticamente ninguna. Las aplicaciones corren fluidas, los juegos se ejecutan sin tirones, las funciones basadas en inteligencia artificial van como un cohete y todo se mueve con la misma agilidad que en un iPhone 16 Pro.
Este procesador no solo es potente, también destaca por su eficiencia energética. El consumo en reposo es mínimo, lo que ayuda a conservar batería, incluso con tareas como redes sociales, edición de fotos o la navegación en Safari. En pruebas con juegos exigentes como 'Delta Force', el iPhone Air review muestra un rendimiento excelente… hasta que el calor entra en juego.
Y es que la ausencia de refrigeración líquida —presente en los modelos Pro— pasa factura. Al grabar en 4K o jugar durante largos periodos, la zona superior, también llamada “meseta”, se calienta bastante. Esta parte del dispositivo, recubierta con Ceramic Shield, aloja la mayoría de componentes, lo que provoca una caída de rendimiento para evitar sobrecalentamientos. En pruebas como 3DMark, se aprecia claramente cómo los FPS bajan tras los primeros ciclos.
Lo positivo es que, tras unos minutos, el apple iPhone Air recupera su temperatura sin problemas. Aun así, no es un dispositivo orientado al público más “jugón”. Su fuerte está en la versatilidad, la multitarea, la velocidad en abrir apps y el buen manejo de procesos en segundo plano, todo gracias a sus 12 GB de RAM.
También se agradece que incluya 256 GB de almacenamiento interno como base. Aunque no admite SIM física —funciona únicamente con eSIM—, eso solo será un problema para quienes cambian de móvil con frecuencia. Para el resto, es un punto más a favor de este dispositivo pensado para quienes buscan una review a fondo de una experiencia fluida, elegante y cómoda.
Si vienes de un móvil más antiguo como el iPhone 6, notarás un salto enorme en pantalla, rendimiento y diseño. No cabe duda: estamos ante uno de los terminales más equilibrados y refinados del catálogo de Apple.
iOS 26: rápido, fluido y... visualmente polémico
El iPhone Air llega de la mano de iOS 26, una versión del sistema operativo que no deja indiferente a nadie. Apple ha decidido arriesgar con un rediseño visual que incluye el nuevo estilo "Liquid Glass", una estética con transparencias, reflejos y bordes brillantes que probablemente dividirá a los usuarios. O lo amas, o simplemente lo desactivas a los pocos días. No hay muchos puntos intermedios.
Estas son nuestras primeras impresiones, y lo cierto es que, en cuanto a rendimiento, poco se puede criticar: iOS sigue siendo una máquina bien engrasada. Las animaciones son fluidas, la apertura de apps es instantánea y la estabilidad general es impecable. Durante el uso, no se detectaron errores ni bugs. Una vez más, Apple demuestra su dominio en la optimización del software.
La interfaz, sin embargo, no ha convencido a todo el mundo. Algunas aplicaciones nativas como Safari o la cámara trasera han sido rediseñadas. Aunque visualmente lucen atractivas, su usabilidad se ha visto afectada. Por ejemplo, ahora acceder a funciones básicas de la sola cámara puede requerir más pasos, lo que no favorece a la experiencia de uso.
El diseño con toques heredados de visionOS busca unificar estilos entre dispositivos, pero en un iPhone más fino como este, con pantalla más compacta, esa estética recargada puede volverse poco práctica. A eso se suma que los iconos, especialmente en modo oscuro, se ven menos definidos y algo borrosos. El brillo de los bordes también puede resultar incómodo.
A nivel funcional, hay novedades que merecen atención. El nuevo filtro inteligente de llamadas permite bloquear automáticamente números desconocidos o pedir al emisor que indique el motivo de su llamada antes de que el teléfono suene. Una función útil, aunque con riesgos si esperas llamadas urgentes de contactos que no tienes guardados.
También destaca la función "Rodear para buscar", que permite seleccionar parte del contenido en pantalla para iniciar una búsqueda contextual. Fluida, precisa y muy intuitiva, es una de las herramientas más prácticas de esta nueva versión.
En cuanto a la integración de inteligencia artificial, Apple Intelligence introduce mejoras como la transcripción de notas de voz, sugerencias de redacción y otras funciones útiles. Sin embargo, la nueva Siri basada en IA aún no está disponible, y eso deja la sensación de que Apple va por detrás en esta carrera.
Un punto negativo que no pasa desapercibido es el uso de USB 2.0. En un móvil de más de mil euros, y con tecnología puntera como el Ceramic Shield 2, este detalle se siente como un paso atrás. Si bien no lo notarás si usas AirDrop, al transferir archivos grandes por cable, la diferencia de velocidad es evidente.

Review autonomía justa y carga modesta: batería sin sorpresas
Cuando hablamos de un móvil tan delgado y ligero como el iPhone Air, es inevitable pensar que la batería será su punto débil. Y aunque las expectativas eran bastante bajas, la realidad ha sido mejor de lo esperado. Eso sí, pongamos las cartas sobre la mesa: este no es un dispositivo diseñado para aguantar jornadas maratonianas de uso intensivo.
El iPhone Air incorpora una batería de 3.149 mAh, una cifra modesta en comparación con otros móviles de gama alta. En la práctica, esto se traduce en unas 4,5 a 5 horas de pantalla activa bajo un uso mixto. En escenarios más ligeros, es posible alcanzar las 6 horas, pero ese número cae rápidamente cuando el uso se intensifica. Durante las pruebas, actividades como descargar recursos pesados, ver vídeos en streaming o grabar en 4K redujeron notablemente la autonomía. Por ejemplo, descargar datos HD de un juego como Delta Force bajó la batería un 13% en solo 15 minutos, y ver un episodio de anime en streaming consumió un 3% de batería.
En condiciones normales, el teléfono llega al final del día si lo usas de forma moderada. Pero si te gusta jugar, grabar mucho contenido o vas de viaje y necesitas que el móvil te acompañe durante horas, tendrás que estar más pendiente del porcentaje de batería que en otros modelos. A largo plazo, la preocupación lógica es cómo afectará la degradación. Y si la autonomía ya es justa desde el primer día, ¿qué pasará dentro de dos años?
Llama la atención que Apple no haya apostado aún por baterías de silicio-carbono, una tecnología que empieza a verse en móviles Android de alta gama y que permite más capacidad en menos espacio. El iPhone Air sería el candidato ideal para estrenar algo así, pero por ahora, habrá que esperar a futuras generaciones.
En cuanto a la velocidad de carga, tenemos un máximo de 20W. No es rápido si lo comparamos con lo que ofrece la competencia, pero cumple: en 30 minutos llega al 50% y una carga completa tarda alrededor de hora y media. Eso sí, durante la carga se nota un incremento de temperatura más alto de lo esperado, incluso sin llegar a ser alarmante.
Apple también ofrece una batería externa MagSafe por unos 115 euros. Encaja perfectamente con el diseño del iPhone Air, pero no ofrece una carga completa: con sus también 3.149 mAh, apenas logra recargar el móvil hasta un 70%, debido a la pérdida de energía en la transferencia.
Conclusión: el iPhone Air es una apuesta valiente... y muy bien ejecutada
El iPhone Air no es un iPhone más. Es una declaración de intenciones por parte de Apple: demostrar que se puede ofrecer una experiencia premium en un formato ligero, fino y elegante, sin perder la esencia de lo que hace especial a un iPhone.
Sí, hay sacrificios. El sonido no es el mejor, la batería no rompe récords y el diseño de iOS 26 puede no gustar a todo el mundo. Pero a cambio, tenemos un dispositivo que se siente diferente, que apuesta por un enfoque práctico y refinado, ideal para quienes valoran la comodidad, el diseño minimalista y un sistema operativo sólido como pocos.
El rendimiento es excelente, la pantalla está a la altura de la gama alta, y la integración con el ecosistema de Apple sigue siendo uno de sus mayores puntos fuertes. No es un móvil pensado para quienes exprimen al máximo su dispositivo cada día, pero para la gran mayoría de usuarios que buscan fluidez, estilo y equilibrio, el iPhone Air representa una opción más que recomendable.
Apple ha arriesgado al crear un iPhone así, y lo cierto es que el resultado es convincente. Puede que no sea perfecto, pero es probablemente el iPhone más cómodo y agradable de usar en mucho tiempo. Si ese es tu tipo de experiencia, aquí tienes una apuesta ganadora.